30 de septiembre de 2011

De verduras y hortalizas




Una vez cortada prometía mucho, pues la gama de verdes del calabacín y el ligero aroma que exudaba despertaban los sentidos. De redonda su aspecto no auspiciaba tanto, una tortilla tostada, como tantas otras. La cata estuvo absolutamente a la altura, en su punto, crujiente y sabrosa.

La huerta propia ofrece estos suculentos regalos a los que una buena anfitriona como M. sabe sacar partido, para alegría de sus invitados. Pese a que dice que no le gusta cocinar o que no sabe, en su casa siempre reinan los olores y se escuchan ebulliciones que acaban siendo custodiadas por los gatos, pues ella siempre está en otra parte. Bien con las tijeras de podar repasando tallos o revisando el huerto y los frutales. Para alguien que siempre se ha dedicado a otras cosas, muestra mucho esfuerzo y empeño en que toda la producción esté en condiciones, y la finca no es pequeña.

De segundo M. nos dio coca de verduras, y de postre manzanas al horno con nata montada. Una comida gloriosa.